Pasé las dos últimas semanas intrigado. Mi amigo,”el Sevilla”,-que no el de los Mojinos-, pastor de cabras y corderos, tipo solitario como obliga la profesión, pero afable e incomprensible en el primer rato del trato en corto, tenía últimamente, gran afluencia de paisanos por las tardes antes de oscurecer. Muchos amigos, me parecían a mí, pero el desconcierto fue máximo cuando comenzaron a aparecer también mujeres, y eso ya si que no lo entendía. Ustedes no conocen al susodicho, pero ya me parecía una chispica surrealista.
Hasta que una tarde una chilaba femenina de color verde aceituna despejó mis dudas, me recordó la fecha y no pude más que sonreír durante unos minutos y recordar a los amigos y rememorar los momentos compartidos en tan señalada fiesta. Un año más había llegado la Tabaski.
Mañana llamaré a Ibra para preguntar como se pasó la fiesta, me pondrá al día de la vida en el pueblo y, me acercará con su voz y su acento a la lejana y cálida África.

